25 marzo

Una clase sobre conexión, integración, articulación y “urdimbrización”

Cuando dos grandes maestros se juntan, no se puede esperar […]

Cuando dos grandes maestros se juntan, no se puede esperar que no resulte en una sesión en aula magna. Y fue realmente magna – y magnífica – la conversación de este miércoles, 24 de marzo, entre los ilustres arquitectos Jorge Mario Jáuregui y Alejandro Echeverri, con la moderación de la editora de la revista Proyecto, Evelise Grunow. El argentino Jáuregui dio la largada, echando mano de un término, un verbo, un concepto, que ha utilizado bastante para referirse al trabajo del arquitecto urbanista: urdimbrizar. “Hacer urdimbre (urdidura), conectar, permitir continuidad, hacer ciudad, tejido urbano”, definió en un tono filosófico y casi poético.

La tarea no es simple. Exige saber leer la realidad y crear una relación entre lo que existe y lo nuevo, lo que se propone – explica Jáuregui. Una de las estrategias, según el maestro, es la reconfiguración de las centralidades: “partiendo de las que ya existen, potencializarlas e introducir nuevas, que van a dar nuevo significado de forma completa a los lugares”.

Para ejemplificar, Jáuregui presentó parte de su nutrida colección de proyectos de urbanización de favelas, de los portes más diferentes, entre ellas las famosas Rio da Pedras, Rocinha, Vidigal, Manguinhos y Complexo do Alemão, todas en Río de Janeiro. Sobre esta última, que reúne a más de 80 mil habitantes, destaca uno de los impactos de la instalación del teleférico: “el tráfico de drogas perdió su bunker, que se situaba justamente en la cima del morro, en un lugar inaccesible y, después, más visitado que el Cristo Redentor”.

Los proyectos formaron parte de programas de gobierno implementados a lo largo de los últimos treinta años. Más recientemente, el arquitecto desarrolló  un proyecto para Domingo Savio, barrio en Santo Domingo, capital de la República Dominicana: la reurbanización de un área degradada – en las márgenes del río Ozama – donde cerca de 1400 familias vivían en condiciones insalubres, bajo riesgo de inundación y contaminación.

El proyeto para Domingo Savio

Son muchas las experiencias, muchas historias incluidas en cada proyecto. “La arquitectura se refiere a eso: ayudar a construir historias”, reflexionó Echeverri luego de la presentación del colega. Llegó, entonces, el turno del colombiano de contar sus intensas historias sobre iniciativas que transformaron a Medellín, la ciudad en la que nació.

Echeverri mostró un mapa con la línea amarilla que separa (aún hoy) la Comuna 13 – en el pasado, una de las mayores y más violentas favelas del país – del barrio San Javier. “Esas fronteras, físicas y también imaginarias, son retos en diversas ciudades latinoamericanas. La cuestión es cómo diluirlas y, mediante procesos sociales, cívicos, con políticas públicas, realizar una integración”.

Echeverri discurre sobre puntos centrales en sus proyectos: transporte, espacios públicos, educación – “elementos que conectan”, dice. Narra también que estudia el itinerario de los ciudadanos y que el diseño urbano puede ser capaz de modificar comportamientos y, así, desencadenar múltiples impactos. Y destaca la importancia de las alianzas entre sector privado, sector público, comunidad y academia: “después de 15, 20 años, es posible percibir que los proyectos que resisten son los que contaron con mayor número de aliados, de actores, aquellos que se hicieron con las comunidades, con múltiples voces”.

Un ejemplo está en el nuevo Paseo Carabobo, eje estructurador que conecta el Parque Explora – obra de Echeverri – con el Jardín Botánico, el Parque Norte, el Centro Cultural Moravia y el Parque de los Deseos. “Hoy es escenario de eventos, de interacción social, de lo que se desea para Medellín”, dice el arquitecto.

Parque Explora y Paseo Carabobo

“Es una convergencia que eleva la potencialidad”, según sintetiza Jáuregui. Siguiendo el raciocinio, el argentino defendió que el urbanismo debe andar junto con la economía y, yendo más allá, discurrió sobre el “Ágora del Siglo 21”, que reunirá trabajo, cultura, educación y convivencia de las diferencias – debidamente “articuladas”. Para Jáuregui, el arquitecto tiene el papel de “articulador de diferencias”.

Echeverri apuntó, no obstante, los límites y retos de los profesionales del área: “Estamos trabajando en un momento de transición y es preciso abrir espacio para construir una profesión distinta; no vamos a construir imágenes finales, estáticas, y sí procesos, que son dinámicos”. Considera que la formación del arquitecto debe evolucionar cada vez más para procesos colaborativos y flexibles y que las nuevas tecnologías favorecen ese movimiento. “Pero resta aún el desafío de generar el diálogo intergeneracional, que conecte el valor de los jóvenes con el de los profesionales de mayor experiencia”.

Con muchos otros puntos de vista y reflexiones profundas, el debate merece ser asistido en su versión completa. Estará accesible hasta el próximo domingo en:

https://aberto.uia2021rio.archi/debates/arquitectura-na-favela/

Reciba en su correo lo último noticias de la UIA 2021 RIO.

Al hacer clic en Registrarse, declara que está de acuerdo con nuestra Política de privacidad