20 abril

Un viaje por tiempos, espacios, culturas y pensamientos

Reunidos en el debate Ciudadanía y Patrimonio, del UIA2021RIO, Marcelo […]

Reunidos en el debate Ciudadanía y Patrimonio, del UIA2021RIO, Marcelo Ferraz y Fuensanta Nieto presentan proyectos y marcan reflexiones profundas sobre intervención y preservación

«El hombre vive en el tiempo, en la sucesión». El pensamiento del escritor Jorge Luis Borges impregnó el segundo debate del eje tematico DIVERSIDAD Y MEZCLA del 27º Congreso Mundial de Arquitectos. Fue una de las menciones que hizo el arquitecto Marcelo Ferraz, fundador del estudio Brasil Arquitetura, para tratar con la profundidad debida el tema Ciudadanía y Patrimonio, con la española Fuensanta Nieto, de Nieto Sobejano, quien también puntualizó la reflexión con frases poéticas.

El debate comenzó como un viaje: con Fuensanta el público conoció proyectos icónicos en ciudades europeas, comenzando Graz, en  Austria, donde ella creó el anexo del Joanneum Museum, intervención entre tres edificios de diferentes períodos históricos, que pasó a conectar distintas zonas de la ciudad. A continuación, la arquitecta presentó el proyecto del Museo San Telmo, en San Sebastián, en el intersticio entre la ciudad y una zona verde. De España continuó para Alemania y mostró el proyecto del Museo Moritzburg, con una geometría que venera el antiguo castillo y su imagen en pinturas expresionistas. De retorno a España, reveló la repetición de hexágonos que componen el Centro de Arte Contemporáneo, en Córdoba. Luego mostró dos proyectos en desarrollo: la reforma y ampliación de un edificio barroco para albergar los Archivos de Vanguardia, en Dresde, Alemania; y La Cité du Théâtre, en París, que conecta tres instalaciones culturales: el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático, el Teatro Nacional Odeón y el Teatro de la Comedia Francesa.

Museo Moritzburg

Marcelo Ferraz no hizo menos: en su presentación paseó por la inmensidad del territorio brasileño a través de puntos tan distintos como la frontera del Amazonas con Venezuela, la capital de Bahía y la Serra Gaúcha. El punto de partida fue el estado de São Paulo y la remodelación del Teatro Polytheama, en Jundiaí, un edificio abandonado de 1911, en el que se hicieron “herejías”, según lo definió el autor del proyecto, al comentar la remoción del techo para exposición de la estructura metálica. También en San Pablo mostró el Memorial de la Inmigración Japonesa, en la pequeña ciudad de Registro, que ocupa almacenes de 1919, utilizados en su momento para la elaboración del arroz. Luego de ello, el proyecto del Instituto Socioambiental, realizado con la colaboración de indígenas y de las técnicas de la arquitectura amazónica. De allí, a Salvador, donde se instaló una filial del Museo Rodin de París en un típico caserón francés de 1911. Y le llegó el turno del proyecto Museu do Pão, que cuenta la historia de los inmigrantes italianos en el sur del país. Después, nuevamente San Pablo: el proyecto del Ingenio Central, en Piracicaba: recuperación de una planta fabril para albergar un teatro. Desde la frontera con Uruguay mostró el Museo de la Pampa, que ocupa las ruinas de una enfermería de la época de la guerra de Brasil con Paraguay. Finalmente, trajo el proyecto del Museo Cais do Sertão, en un almacén en el Puerto de Recife, Pernambuco.

Instituto Socioambiental

“Tenemos formas similares de mirar el patrimonio e intervenir en él”, fue la conclusión de Fuensanta tras la presentación de Marcelo. Y, entonces, los dos arquitectos emprendieron juntos viaje un casi filosófico, respondiendo de manera complementaria a las provocaciones de la moderadora, la también arquitecta Aline Cruz, editora de la plataforma de podcasts Arquicast.

Marcelo Ferraz recordó una frase del arquitecto noruego Sverre Fehn: “Si persigues el pasado, nunca lo captarás. El pasado solo puede hablar a través de la manifestación del presente”. Y defendió que el valor de una construcción está relacionado con su uso, que se da en el tiempo presente, debido a una necesidad, ya sea material o espiritual. “Debemos enfatizar el respeto por el pasado, la historia, la simbología y los mitos. Pero no un respeto ciego que elige un icono y lo congela con el tiempo. Deben guiarnos la función y el uso propuestos. Elegimos elementos físicos preexistentes, portadores de valores simbólicos, documentales o sentimentales del pasado y los usamos como combustible en nuestros proyectos”, explicó, concluyendo de forma elocuente: “no necesitamos tener el pasado como enemigo. No necesitamos descartarlo y no debemos someternos a él como omnipotente”.

Fuensanta no fue menos locuaz: “lo que sentimos sobre un edificio, sobre un lugar, es que se trata de una historia abierta, no completa, no cerrada. Nosotros debemos explorar las raíces, entender la forma en que se pensó en sus inicios, entender cómo la historia lo modificó, entender cómo extenderlo en el tiempo, cómo preservarlo, cómo dar continuidad a su historia. Las intervenciones son algo que dejamos allí para quien venga después a crear un nuevo espacio para una nueva generación”.

Sobre el tema de la ciudadanía, Fuensanta explicó que la arquitectura juega un papel fundamental en el sentimiento de pertenencia, en la idea de algo común a todos. “Hay edificios que representan a todo un país. Y los arquitectos deben tener esto en cuenta en sus proyectos, para que sean capaces de captar las diferentes sensibilidades que se dan al mismo tiempo en un grupo heterogéneo de personas. La arquitectura es una de las pocas artes que puede recoger esto, ya que la arquitectura se vivencia con todos los sentidos, no basta mirarla o comprenderla, sino pertenecer a ella”.

Para Marcelo, la arquitectura, además de los atributos físicos, espaciales y materiales que la conforman, puede y debe ser portadora de la memoria, “algo intangible, pero alimento tan necesario como el pan de cada día”.

En sus mensajes finales, Fuensanta destacó el optimismo como una característica que deben buscar los arquitectos, para que confíen en su capacidad de transformar la vida de las personas para mejor. Y Marcelo se mostró optimista al reafirmar su fe en las ciudades: “en este momento de crisis, la ciudad ha sido cuestionada; es como si dijéramos que la ciudad ha fracasado. Pero apuesto por la reanudación de los ideales de construir ciudades, ciudades para todos, con participación de todos, ciudades democráticas, ciudades con historias de pueblos, comunidades, todos los países”.

 

Para ver el debate completo, necesitas estar registrado en el 27 Congreso Mundial de Arquitectos y acceder a la plataforma exclusiva, a través del botón LOGIN, en la barra de Menú de esta página.

 

 

 

 

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