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En la crisis, la oportunidad para una gran revisión de las ciudades

20/05/2020

“Ninguna otra generación de arquitectos tuvo tanta oportunidad como la que tendrá la generación actual”. La afirmación del arquitecto Sérgio Magalhães, presidente del Comité Ejecutivo del UIA2021RIO, no es propiamente optimista; él apunta a una serie de retos a ser enfrentados por los profesionales que desean mejorar la calidad de las ciudades, pero considera que el mundo, y sobre todo Brasil, vive un momento crucial para ello: “Estamos en el interrogante límite entre una elección entre hacer ciudades que sean instrumento de desarrollo y de reducción de desigualdades o de persistir en el modelo atrasado, excluyente, que estamos siguiendo hace 40 años”.

Participando del ciclo de debates Nada Será Como Antes, promovido por el Centro Cultural Midrash, en su canal en YouTube, Sérgio Magalhães dijo que la pandemia de Covid 19 llegó en el momento en que estructuras que parecían consolidadas se muestran frágiles y que, así, se abre una brecha para que el tema de las ciudades entre en las pautas política, económica y social.

“En los últimos 40 años, Brasil abandonó las ciudades. Vivimos bajo la hegemonía de la política económico-financiera. Solo se habla en PBI, dólar, bolsa. La política se sometió a la hegemonía económica. Todo el resto se convirtió en secundario. Y la propia economía no percibe que, si la ciudad no es cualificada, ella no rinde, no se convierte en instrumento de desarrollo del país; al contrario, ella rebaja la potencialidad del país”, reclama el arquitecto, recordando que el mundo actualmente se relaciona por medio de las ciudades, sobre todo de las grandes metrópolis: “La ciudad es el motor del desarrollo, es el lugar del conocimiento, de los grandes negocios, es el instrumento de interlocución de todo el mundo”.

Panorama en Brasil

Para contextualizar la crisis actual de las ciudades brasileñas, Sérgio Magalhães hizo un recorte histórico y recordó que Brasil fue el país que más creció demográficamente a mediados del siglo 20 – crecimiento que se dio esencialmente en las áreas urbanas. De 12 millones de personas que vivían en las ciudades, se llegó a 175 millones, entre mediados y el fin del siglo.

“En esa explosión impresionante, las ciudades crecieron de la manera en que fue posible: 80% de las casas fueron construidas con el ahorro familiar. Generaciones de familias pobres construyeron en la precariedad dando origen a las favelas y, principalmente, a los loteos y a las expansiones de las ciudades para las periferias, después que el sistema de transporte sobre rieles – trenes y tranvías – fue suprimido y entró el transporte vial”, comenta.

La expansión de las ciudades, según Sérgio, llegó a ser hasta tres veces superior al crecimiento de la población. “Las ciudades se expandieron con baja densidad, sin servicios públicos, sin equipamientos sociales. En esa expansión, generalmente de miseria, el estado se omitió y dejó espacio para bandidos y milicias. Hoy en día, parcela importante de las ciudades brasileñas se encuentra fuera del dominio de la Constitución”.

Como respuesta a esa situación, Sérgio Magalhães apunta la necesidad integración de las áreas desasistidas por el poder público al territorio “legal” de las ciudades. Y menciona los esfuerzos realizados en Río de Janeiro en los años 1990 – cuando, como secretario municipal de Vivienda, fue responsable por la implantación del Programa de Urbanización de Asentamientos Populares de Río de Janeiro, conocido como Favela-Bairro – y los ejemplos de Colombia, donde las favelas fueron integradas a las ciudades de Medellín y Cali.

Sin la acción del Estado, sin embargo, “el territorio legal de las ciudades queda cada vez menor y más caro” dice el arquitecto, refiriéndose a los elevados costos de vivienda en las áreas da ciudad que disponen de servicios públicos. “La propia ciudad se sofoca”, resume.

Transformación urgente

“Brasil pasó de un total de 2 millones de domicilios urbanos en la década de 1950 para más de 60 millones en 2010. Ahora, la población está estable y tiende incluso a disminuir. Pero, en función de la reducción del tamaño promedio de las familias – un fenómeno social, para el mismo número de personas es necesario un número mucho mayor de casas”, puntualiza Sérgio Magalhães. Sus cálculos indican que Brasil construirá, hasta fines de los años 2030, 40 millones de domicilios nuevos – más de la mitad de lo que existe actualmente.

“¿Serán construidos en la irregularidad? ¿Sin financiación? ¿Expandiendo las ciudades y aumentando la miseria? ¿O vamos a dar un vuelco radical y construir donde la ciudad está – llena de vacíos, edificios abandonados, lugares inhóspitos, decadentes, que precisan ser revitalizados?”. Según Sérgio Magalhães, un estudio del Prourb (Programa de Posgrado en Urbanismo de la Universidad Federal de Río de Janeiro – UFRJ) muestra que, sin aumento del territorio ocupado, le es posible a la ciudad de Río de Janeiro acoger mitad de los domicilios que deberán ser construidos en los próximos diez años. Pero, en la opinión del arquitecto, eso requiere conocimiento: “No podemos permitir que la legislación local sea objeto de deseos autoritarios, discrecionales”. Y el cambio es urgente: “No podemos esperar que el PBI crezca para resolver los problemas de las ciudades. El PBI no va a crecer si la ciudad está decadente”.

Las oportunidades para la nueva generación de arquitectos resultan, por lo tanto, de esa urgencia: “Además de los 40 millones de domicilios que van a ser construidos, tenemos 50% de las ciudades que precisan ser mejoradas - tanto en la parte urbanística cuanto en las viviendas. Y la nueva generación de arquitectos está interesada en esa mejora, está dispuesta a actuar en las áreas pobres y realizar la transformación necesaria”, concluye.

Para asistir a la conferencia de Sérgio Magalhães en el ciclo Nada Será Como Antes, acceda a: https://www.youtube.con/watch?v=Cg59CMNsKAU.



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